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domingo, 6 de julio de 2014

Las sorprendentes aventuras del Tunecino y sus extraños compañeros de fatigas (V)

El 13 de junio de 2005 entraba en el Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional un informe de la UCIE informando sobre números de teléfonos chinos en relación con la investigación sobre Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet, alias Sarhane el Tunecino.

El informe, fechado el 7 de junio, da cuenta de las investigaciones realizadas a partir de las declaraciones de Abdallah Mohd Otman. Abdallah habría declarado por primera vez en sede policial el 8 de julio de 2004 y su declaración fue enviada por el comisario Gómez Menor al juzgado el día 9 de julio. Es curioso que en el oficio de remisión al juzgado se hace constar el nombre de Alí Abdallah Mohd Atta, mientras que en la declaración consta Abdallah Mohd Otman. En esa declaración policial aportó por primera vez los números de teléfono chinos y explicó la versión del negocio de importación de muebles. 

El Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional emite citación para la toma de declaración de Alí Abdallah Mohd Attar el 19 de enero de 2005.

Por lo tanto el informe de la UCIE citado en las informaciones periodísticas es cronológicamente es posterior a ambas declaraciones y tiene como objeto analizar y ampliar los datos de ambas. Curiosamente en el informe se entrecomillan varios párrafos referidos a la declaración policial de julio de 2004 que no coinciden con el texto literal de dicha declaración

En el informe se dice que los teléfonos chinos 0086/13710236554 y 0086/13556171218 a los que supuestamente habrían llamado el Tunecino y Mohd Otman (o Attar) son teléfonos móviles de los que era usuario habitual Abdelhakin Belhadj, también conocido como Abdullah Sadeq. Desde el número chino 0086/13710236554 ha estado en contacto con el móvil 650987274, de titular desconocido, y el fijo 91/570xxxx asignado a ABDALLAH-MOHD OTHMAN ALI. Desde el teléfono 0086/13556171218 se llamó cuatro veces el día 3 de enero de 2004 al número de teléfono español 003462913xxxx cuyo usuario es ABDALLAH-MOHD OTHMAN ALI. Este mismo teléfono es el que aporta como suyo Abdallah en sus declaraciones.

Posteriormente el informe comenta las contradicciones existentes entre la declaración policial y la judicial:

- En la declaración policial no dice que hubiese recibido llamadas en su móvil y fijo de esos teléfonos chinos. En la declaración judicial sí dice que le llamaron al móvil, pero no dice nada del fijo.

- Relata la llamada de Serhane a Londres desde su teléfono con una tarjeta Supercall, pero no facilita ningún número de teléfono de Londres. (Al utilizar el servicio Supercall en principio no quedaría registrado el teléfono destino ya que se realiza mediante un desvío de llamada).

Por último se aportan varios datos circunstanciales:

- Cuando se realiza la llamada a Londres Ziyad al Hashim estaba residiendo en esa ciudad. En principio cierto porque aunque no sabemos la fecha concreta de la llamada, Mohd Othman habla de que fue en el mes de febrero de 2004 y Ziyad habría llegado el 27 de enero al Reino Unido.

- Cuando se llamó a los teléfonos chinos Ziyad Hashim y Abdullah Sadeq estaban juntos en China. Aunque no sabemos en qué fechas llamaron a los teléfonos chinos, sabemos que en las fechas en las Mohd Otman recibió llamadas desde China (3 de enero), Ziyad y Abdullah Sadeq vivían en China.

- Existe una relación personal y familiar entre los tres sujetos cuyo vínculo es Mustafá Maymouni. Es cierto en el caso de El Tunecino y Ziyad Al Hashim, ya que ambos están casados con hermanas de Mustafá Maymouni y son concuñados. En el informe se dice que Abdullah Sadeq está casado con una prima de Maymouni, Fátima Maymouni, pero el nombre de la mujer marroquí de Abdelhakim Belhadj (alias Abdullah Sadeq) es Fátima Bouchar. Desconozco si tiene algún parentesco con Maymouni. Hay una referencia a que Maymouni habría reconocido en comisión rogatoria que casó a sus hermanas por órdenes de Abdulaziz Mourafik, alias Malek Al Andaluzi para hermanar a los Grupos Combatientes Islámicos del Norte de África. No sé a qué comisión rogatoria se refiere, pero en noviembre de 2006 el juez Del Olmo acompañado de la fiscal Olga Sánchez tomaron declaración a Mustafá Maymouni y no reconoció nada de eso.

Me gustaría llamar la atención sobre otra serie de circunstancias curiosas que se desprenden de la declaración policial:

- La diferencia de nombre entre declaraciones y oficios: ALI ABDALLA MOHD ATTA(R) y ALI ABDALLAH MOHD OTMAN. ¿Cuál es su nombre real

- Que acude voluntariamente a la Unidad Central de Información Exterior a efectos de ser oído en declaración tras haber sido citado telefónicamente.

- Que en el momento de ver en el periódico que este SARHANE podía estar implicado en los atentados del 11 de marzo en Madrid se puso en contacto con el instructor de esta declaración para hacerle saber que conocía a SARHANE y que podía darle información sobre esta persona.

- Que conocía a Serhane desde 1998/99. Su relación con él se extiende al periodo en el que estaba bajo vigilancia policial. 

- Que le intentó vender la casa de Morata de Tajuña en enero o febrero de 2004, cuando supuestamente ya se la habían alquilado a Jamal Ahmidan.

- Cuenta una historia sobre que a principios de marzo el Tunecino le pidió dinero porque se iba "de viaje" a Túnez. Y luego dice que "al marchar SARHANE de viaje, se puso en contacto con la Policía para hacerles saber que pensaba que SARHANE podía haber abandonado España con destino a Honk Kong".

- De un anejo de 90 fotografías reconoce por distintas circunstancias a 19, incluido el Tunecino. Sus nombres son: Driss Chebli, Jamal  Zougam, Mohamed El Bakkali, Mohamed Chaoui, Amer Azizi, Faissal Allouch, Abu Dahdah, Mohamed Oulad Achka,  Jamal Ahmidan, Khalid Zeimi Pardo, Mouhanad Almallah, Walid Altarakji, Rabei Osman, Mohamed Karfana, Benauda Chaa, Mouad Benkhalafa y Maksoud Assad. En su declaración judicial reconoce que conocía a muchas personas vinculadas a la investigación.

En relación con este testimonio hay bastantes cosas que no están claras. La foto de El Tunecino y su relación con los atentados apareció en los medios poco después de Leganés, en abril de 2004. Por lo tanto resulta sorprendente que Mohd Otman supuestamente se pusiese en contacto con la policía en abril y no fuese citado para tomarle declaración hasta julio de 2004. Más aún cuando es una persona que se movía entre muchos de los vinculados a la investigación. Otro detalle curioso es que se pusiese en contacto con "el instructor de la declaración", el policía 82.657 destinado en la UCIE. ¿Es cierto que contacto directamente con él?¿De qué lo conocía? Mohd Othman muy cerca de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, lo normal en cualquier ciudadano que no tengan relación con la policía hubiese sido acercarse a la comisaría más cercana.

A pesar de todo no tengo motivo para sospechar que Mohd Otman sea otra cosa que un honrado ciudadano que por sus amistades se encontró de repente en medio de la investigación del 11-M. Entre otros motivos porque los encargados de investigar su historia, la policía, no han encontrado nada censurable. Por lo tanto vamos a suponer que lo que cuenta es cierto, las llamadas existieron y eran por negocios. Lo cuál es lógico porque si el Tunecino quería realizar cualquier actividad ilegal con sus "contactos" en el GICL, no tenía ninguna necesidad de involucrar a terceras personas, Mohd Otman, que nada tenían que ver. Innecesario e ilógico. En este momento conviene recordar el tono de incredulidad que se desprendía del relato que hacía Fernando Reinares sobre la inexistente llamada a Londres. Tampoco se creía que Abdelhakim Belhdaj y Serhane el Tunecino mantuviesen únicamente "relaciones sociales", pero lo cierto es que el Tunecino y Ziyad Al Hasim son concuñados y al parecer estaban intentado organizar algún tipo de negocio. Por lo tanto el término "relaciones sociales" no resulta tan cínico como quiere dar a entender Reinares.

Sin embargo esta historia resulta todavía más extraña si analizamos el conjunto. Resulta que una persona informa oficialmente de las relaciones del Tunecino con Hong Kong en julio de 2004. Sin embargo el juez Del Olmo no le toma declaración hasta enero de 2005 (errata mediante). La UCIE no emite informe sobre dichas llamadas hasta junio de 2005, casi un año después, y no aporta apenas datos. Se puede entender que los "servicios amigos" tarden en facilitar la información, pero ¿y la investigación de los teléfonos españoles que recibían y realizaban las llamadas a Hong Kong? 

A nadie le sorprenderá si afirmo que los listados de llamadas de esos teléfonos no están en el sumario del 11-M. No constan ni los listados de llamadas del teléfono móvil y el fijo de Mohd Otman en los que se habrían recibido las llamadas desde Hong Kong. En principio podría estar justificado porque el juez Del Olmo abrió el 1 de agosto de 2005, el mismo día que contestaba la fiscalía y que se publicaba la primera información en ABC, una pieza separada del sumario principal del 11-M para investigar los supuestos contactos entre el Tunecino y el GICL. De esta pieza separada consta testimonio del secretario judicial en el tomo 233 del sumario. En esta pieza separada se puede seguir el desarrollo de las diligencias judiciales y de las rocambolescas peripecias de las comisiones rogatorias solicitadas a Reino Unido y Libia. El 20 de octubre de 2005 se solicita comisión rogatoria al Reino Unido para interrogar a Ziyad Al Hasim, casualmente cuando Ziyad Al Hasim acababa de ser detenido, y a Libia para interrogar a Abdelhakim Belhadj. Tras múltiples vicisitudes por un quítame allá unos anejos fotográficos, la comisión rogatoria del Reino Unido concluye en abril de 2006 con la negativa de Hasim a comparecer ante un tribunal para que le tomen declaración. Mediante auto de 29 de junio de 2006 se da por concluida la Pieza Separada y se incorporan todas las actuaciones a las Diligencias Previas 147/06, auténtico cajón de sastre, incluyendo la petición de la fiscalía de solicitar ampliación de la comisión rogatoria a Reino Unido. ¿Y la comisión rogatoria a Libia? De existir respuesta, ésta estará en esas D.P. 147/06. Lo que sí sabemos es que según el testimonio del propio Abdelhakim Belhadj, éste fue interrogado en la cárcel libia por policías españoles. 

Por lo tanto no puedo descartar que en esas diligencias haya más datos sobre las famosas llamadas. Aunque lo dudo, ya que si en un año no se pidió al juzgado autorización para obtener listados de llamadas de los teléfonos de Mohd Otman, u otros relacionados, es improbable que lo hiciesen dos años después. Hay que recordar que según la UCIE había un teléfono español de titular desconocido, el 650987274, que habría recibido llamadas de los mismos teléfonos de Hong Kong con los que contactaba el Tunecino. Sin embargo, de manera sorprendente parece que no ha habido ningún interés en la policía o en el juzgado por solicitar información acerca de ese teléfono. Tampoco consta en el sumario el listado de llamadas de ese teléfono. Y es más curioso porque a poco que hubiesen revisado la información telefónica que existe en el sumario, habrían descubierto que ese número sí aparecía en el listado de llamadas del teléfono de la empresa Arconsa supuestamente utilizado por el Tunecino.



Como se puede ver en la imagen hay una llamada el 4 de diciembre de 2003 desde el 661830244 supuestamente utilizado por el Tunecino y cuyo titular es la empresa Arconsa en la que trabajaba, al misterioso número 650987274. Esa llamada se produce dos minutos después de que desde el mismo teléfono se llamase al móvil particular de Mohd Otman. Por lo tanto había una tercera persona, además del Tunecino y Mohd Otman, relacionada con las llamadas a Hong Kong. Pero por lo visto ni la policía, ni el juez han tenido interés en hacer averiguaciones sobre ese teléfono. O al menos no ha quedado constancia. Ellos sabrán por qué.


Por último y para concluir este monográfico una reflexión. Es curioso comprobar cómo se utilizan determinadas las mismas informaciones según interese. En 2005 se filtraban las llamadas desde Hong Kong y la supuesta relación con el GICL para engordar el perfil terrorista del Tunecino y posicionarle como referente del yihadismo internacional. En cambio en 2011 se utilizó la misma información desplazando el peso hacia el otro extremo: se intentaba desacreditar a uno de los líderes "rebeldes" libios por sus relaciones con uno de los terroristas inmolados del 11-M. ¿No es fantástico?  


sábado, 31 de mayo de 2014

Las sorprendentes aventuras del Tunecino y sus extraños compañeros de fatigas (III)

Cinco años antes de la publicación del artículo de Reinares en El País, concretamente el 1 de agosto de 2005, se filtraron al diario ABC los supuestos contactos entre el Tunecino y el GICL. Aunque el artículo tiene algún error, en él se incluyen casi todos los datos contenidos en los informes policiales citados por Reinares y compañía, incluyendo incluso la teoría de la reunión de Estambul entre el GICM y el GICL que aparece en su libro. De momento no quiero entrar en los detalles, salvo los de los nombres de los supuestos interlocutores: Abu Abdullah Sadeq y Ziyad Al Hashim.

Como suele ser frecuente en los casos de terrorismo, encontrar información pública fiable y abundante sobre ambos sujetos es complicado. Por suerte en el caso de Abu Abdullah Sadeq el "destino" quiso que en 2011 fuese uno de los protagonistas de la "revolución" libia contra Gadafi, acaparando la atención de la prensa. Pero nuestra historia tiene que comenzar en los meses anteriores al 11-M.

Al parecer el nombre real de Abu Abdullah Sadeq es Abdelhakim Belhadj (y sus múltiples transliteraciones como Abd Al-Hakim Alkhuwailidi Bil-Hajj o Abd al-Hakim al-Khuwailidi al-Masri Bilhaj). Otros alias que según la policía utilizaba eran Mohamed Ali o Mohamed Bin Ali Moshen. Si alguien ha seguido los enlaces de la entrada anterior quizás haya advertido que Belhadj era un veterano muyahidín y uno de los líderes del GICL. Parece ser que el 11-S y la posterior invasión de Afganistán por parte de EEUU le pilló en Afganistán, por lo que tuvo que refugiarse Irán con varios militantes del GICL, donde fue retenido hasta que le permitieron viajar a China. Según la policía española desde abril de 2004 estaban "bajo arresto domiciliario" en Libia después de haber sido extraditado por el gobierno chino.

Sin embargo la realidad es un poco más incómoda. 

Aunque las fechas no son muy precisas, sabemos por el propio relato de Belhadj  que junto a su mujer residía en algún lugar de China desde mediados de 2003. A principios del año 2004 comienza a sentirse vigilado en China (curiosas las fechas) y temiendo por su seguridad decide solicitar viajar a Londres para solicitar asilo en el Reino Unido. A finales de febrero de 2004 es detenido junto con su mujer en el aeropuerto de Pekín por las autoridades chinas (Belhadj viajaba con pasaporte falso) cuando quería coger un vuelo a Londres. Son retenidos unos días y deportados a Malasia. En Kuala Lumpur son retenidos dos semanas más e interrogados hasta que se les permite viajar a Londres vía Bangkok. Previamente el 1 de marzo los británicos habían comunicado a los servicios secretos libios la situación de Belhadj. En este punto interviene el gobierno americano y le comunica a los libios que Belhadj y su esposa van a viajar el 7 de marzo a Londres vía Bangkok y que están dispuestos a compartir la información que obtengan de él y a entregárselos una vez hayan acabado de interrogarle. Tal y como estaba previsto Belhadj y su esposa son detenidos a su llegada a Bangkok, entregados a unos supuestos agentes americanos y transferidos a una prisión secreta de la CIA, donde son interrogados. Entre el 8 y 9 de marzo son trasladados en uno de los vuelos secretos de la CIA hasta Trípoli, con escala en la base británica de Diego García. Desde el 9 de marzo de 2004 hasta el 23 de marzo de 2010, cuando fue puesto en libertad, en virtud de las negociaciones entre Saif Al Islam Gadafi y el GICL, acontecimiento del que fue testigo Fernando Reinares, Belhadj ha estado preso en la prisión de Tajoura primero, y en Abu Salim a partir de 2008. Su mujer, Fátima Bouchar, fue puesta en libertad en julio de 2004.

Seguramente nunca hubiésemos sabido nada de esto si no es porque en febrero de 2011 se produjo la famosa revolución libia que acabó con el régimen de Gadafi. Belhadj tuvo un importante protagonismo en los combates y fue incluido en el Consejo Militar de Trípoli. La conquista de Trípoli permitió el acceso a documentación sobre las relaciones de los servicios occidentales y Gadafi en el caso del GICL. Estas relaciones tienen su origen en el post 11-S en el que Gadafi cambió su estrategia y negoció en secreto con las potencias occidentales el abandono de sus programas de armamento no convencional y su colaboración en la guerra contra el terrorismo. A cambio consiguió el levantamiento de las sanciones internacionales, escenificada mediante encuentros con algunos líderes europeos, y ayuda en la lucha contra los opositores al régimen, entre otros el GICL, con los intereses petrolíferos siempre en segundo plano (¿o primero?). De cualquier modo la cronología relacionada con la entrega de Belhadj es llamativa. Es la crónica de una detención anunciada, tanto en su fase previa, como en su culminación. Si alguien cree que exagero al sugerir que la detención de Belhadj es el regalo preparatorio para asegurar el éxito del viaje de Blair, debería leer esta comunicación entre un alto cargo del MI6 y el jefe de los servicios libios Musa Kusa. 

Al final el propio Belhadj hizo pública la documentación y se querelló contra el gobierno británico sin éxito, ya que fue desestimada por cuestiones de "seguridad nacional". Toda esta parte de la historia no se menciona en el libro de Fernando Reinares. Sin embargo el protagonismo de Belhadj en la revuelta libia no pasó desapercibido en España y en otros países occidentales, ya que el El Confidencial Digital resucitó el asunto de las llamadas del Tunecino en septiembre de 2011 y la noticia fue seguida por el corresponsal de ABC en Libia Mikel Ayestarán, que incluso consiguió una entrevista con el propio Belhadj. De hecho parece que el repentino interés de ECD por la relación con el Tunecino coincidió con la presentación de los documentos que probaban la cooperación de libios, británicos y americanos en la "guerra sucia contra el terrorismo"

Pero esa es otro historia. ¿O no?