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domingo, 12 de octubre de 2014

Tras la pista de Lamari (I)

En septiembre de 2004 el diario El País se apuntó una importante exclusiva al publicar que El CNI investigaba a varios presuntos autores del 11-M. La exclusiva de José María Irujo afirmaba que cinco días antes de los atentados el CNI alertó de la desaparición del argelino Allekema Lamari, al que se empezaba a considerar como el séptimo suicida de Leganés.

La información aporta datos muy interesantes. Por ejemplo se afirma que el CNI investigaba a Jamal Zougam desde hacía varios años. Sobre Allekema Lamari se dice que fue detenido y condenado en 1997 por pertenencia al grupo terrorista argelino GIA y puesto en libertad en 2002 por un "error" judicial, siendo vigilado desde entonces por el CNI. Lo de la vigilancia es realmente curioso porque Lamari estaba en busca y captura todo ese tiempo, lo que acrecienta la sospecha de que el "error" judicial que le puso en libertad pudo ser intencionado.

Más interesante todavía es la información sobre la nota informativa del CNI de 15 de marzo, cuatro días después del atentado, en la que especula con la posible participación de Lamari en la masacre y nos cuenta que desde el CNI llamaron al Comisario General de Información, Jesús de la Morena, para solicitar la detención urgente de Lamari.

El contenido íntegro de las notas del CNI, desclasificadas por el gobierno de Zapatero, se puede consultar aquí.  De momento me quedo con el dato de que oficialmente el CNI ya señalaba a Lamari en relación con el 11-M desde al menos el 15 de marzo. Y se había comunicado a la CGI lo urgente de su detención. 



La CGI, a través de la UCIE, se movilizó para intentar cumplir el encargo. El 17 de marzo de 2004 la UCIE envía oficio al JCI nº 6 solicitando el registro de los domicilios de tres personas que supuestamente mantienen contactos con Allekema Lamari y, por tanto, tendrían relación con los atentados. Esas personas eran los hermanos Chedadi, Mohamed Al Hadi y Abdelnabi, mencionados en la nota del CNI. La tercera persona mencionada se trataba de un albañil marroquí llamado Farid Oulad Ali, que no aparecía en la nota del 15 de marzo. Mientras que Mohamed y Abdelnabi eran hermanos de Said Chedadi, detenido y procesado por la Operación Dátil, y cuñados de Driss Chebli, procesado también en esa operación, de Farid Oulad Ali no se conoce que haya sido investigado en ninguna operación contra el islamismo, ni antes, ni después.




El registro de los domicilios implicaba la detención de las personas mencionadas en la orden, cosa que se realizó el mismo día 17 de marzo, pocas horas más tarde de la solicitud de registro. El único que se libró fue Abdelnabi Chedadi, al parecer porque se encontraba en Marruecos en esas fechas. Desconozco si en ese país se tomó alguna medida contra él.

Estas detenciones dieron origen a la instrucción de las Diligencias 8.470 por parte de la UCIE, ampliatorias de las 1.304 instruidas por la Brigada Provincial de Información para realizar las primeras investigaciones de los atentados. En estas diligencias nos explican que el motivo de la detención de Farid Oulad Ali se debe a su vinculación con Allekema Lamari, del que en esos momentos no existía ninguna prueba que lo relacionase con las bombas del 11-M. 



Aunque genéricamente se alude a "informaciones confidenciales dignas de todo crédito", en información recopilada posteriormente por la UCI se aclara que esa información la facilita el CNI, a pesar de que no se menciona en la nota de 15 de marzo.



El caso es que mientras Mohamed Chedadi realizó una declaración policial en la que le preguntaron, entre otras cosas, si conocía a Lamari, Farid Oulad Ali se negó a declarar ante la policía. El 22 de marzo, tanto Chedadi como Oulad Ali, fueron conducidos al juzgado para que Del Olmo les tomase declaración. Al finalizar la declaración Farid Oulad Ali fue puesto en libertad sin ninguna medida cautelar y en ese momento acabó su relación con la instrucción judicial, ya que ni fue imputado, ni mucho menos procesado. La declaración de Farid se puede leer aquí y los anexos fotográficos que le enseñaron aquí. En cambio Mohamed Al Hadi Chedadi no tuvo tanto suerte. La fiscalía pidió la prisión provisional incomunicada y el juez Del Olmo la decretó mediante auto de 23 de marzo de 2004. La declaración de Mohamed Al Hadi Chedadi se puede leer aquí.

Si ha llegado hasta aquí y no ha tenido la paciencia de leerse las dos declaraciones judiciales, les ahorraré el trabajo. Lo asombroso de ambas declaraciones es que a dos personas que han sido detenidas por sus relaciones con Allekema Lamari ¡no les preguntan en ningún momento por esa relación con Lamari! 

Ni el fiscal, ni el juez. Ni siquiera incluyen la foto de Lamari en los anexos fotográficos. ¿Ustedes entienden algo?¿Es normal detener a dos personas por su relación con una tercera y que el juez no les pregunte precisamente por esa relación que motiva su detención, llegando a poner en libertad a uno de ellos?¿O les han preguntado y sus respuestas no se han incluido en el acta de la declaración?¿Y por qué motivo? Por lo visto las cosas de los servicios secretos son demasiado complicadas.

Hace unos años Luis del Pino intentó encontrar una explicación a estas primeras detenciones en una entrada de su blog llamada Casualidades de la vida. Aunque esa teoría es imposible de probar y yo personalmente no comparto alguno de los argumentos utilizados, tampoco me parece una hipótesis descabellada. Y existen otros episodios de la investigación del 11-M que irían en esa línea.

En cualquier caso en la detención de Farid Oulad Ali hay otro dato curioso. En los informes policiales reiteradamente se menciona que los funcionarios se desplazaron hasta la base aérea de Cuatro Vientos en Getafe, en donde Farid trabajaba en una obra. A cualquiera que viva en Madrid le tiene que llamar la atención que el aeropuerto de Cuatro Vientos no tiene nada que ver con Getafe, en donde existe una base aérea militar. Resulta difícil de entender cómo la policía puede cometer ese error, pero puede que el que trabajase en una obra en la base aérea militar de Getafe no sea más que una anécdota.

Por supuesto estas no son las únicas incongruencias en torno a la figura de Lamari y su supuesta participación en los atentados del 11-M, como veremos en futuras entradas.