sábado, 26 de julio de 2014

London calling (I)

A riesgo de caer en un bucle no tengo más remedio que aludir en esta nueva entrada a un episodio ya comentado anteriormente en Las aventuras del Tunecino y sus extraños compañeros de fatigas (I). Me refiero a la llamada que, según los confidentes de Fernando Reinares, habría realizado El Tunecino a un miembro del GICL en Londres, "minutos antes de suicidarse en Leganés"

Llegados a este punto el lector habrá deducido que el título de la entrada se refiere a las llamadas a Londres atribuidas a la célula islamista que se suicidó en Leganés. Y digo llamadas, en plural, porque era tal el interés en que los futuros mártires por la gloria de Alá tuviesen una última comunicación con la capital británica, que se les adjudicaron más de una y de dos llamadas con diferentes interlocutores. Prepárense para contar.

Nota: Aunque hasta la fecha he intentado escribir las entradas con un estilo lo más aséptico y objetivo posible, el nivel de surrealismo de los hechos que voy a relatar me obligan a abusar de la ironía, e incluso del sarcasmo.

1º Llamada. Cronológicamente la penúltima que hemos conocido. Según los testimonios obtenidos por Fernando Reinares, El Tunecino habría contactado con un miembro del GICL residente en Londres, probablemente Ziyad Al Hasim. A pesar de que en el sumario hay varios informes policiales en los que se estudian las "llamadas de despedida", supuestamente realizadas desde Leganés el 3 de abril, no hay ninguna referencia que encaje con lo relatado por Reinares.

2º Llamada. La más famosa. Según un informe de la Unidad Central de Inteligencia fechado el 3 de mayo de 2004 sobre Investigaciones del piso de Leganés 03-04-04, desde la tarjeta con número 653026047 se habrían realizado las siguientes llamadas:

 Aparecen dos llamadas a dos teléfonos atribuidos a uno de los hermanos Oulad Akcha que residía en Londres. Volveremos más adelante sobre estos teléfonos y Hassan Oulad Akcha porque es una historia con cierto interés. 

Sobre la tarjeta 653026047 conviene recordar que no volvió a ser incluida entre las que realizaron llamadas de despedida en los sucesivos informes por el simple hecho de que no estaba en la vivienda de Leganés donde se inmolaron los terroristas.

Sin embargo el juez Gómez Bermúdez recuperó esa tarjeta telefónica incorporándola a la sentencia a través de un auto de corrección de errores ¡que introducía otros mayores! La explicación detallada se puede encontrar aquí. A continuación extracto del auto de Bermúdez "corrigiendo" errores en las tarjetas.


3º Llamada. El 11 de abril de 2004 el diario El País era el primero en señalar a Inglaterra como el lugar a donde habrían llamado los suicidas de Leganés antes de inmolarse. En este caso el destinarario de las llamadas habría sido un imam radical apodado Ben Salawi, en su transliteración británica, o Ben Salaoui en su equivalente francés. Dos días más tarde nos informa que Scotland Yard investiga en Madrid la conexión británica del 11-M, insistiendo en esa llamada del Tunecino "poco antes de suicidarse" en Leganés. Posteriormente muchos medios en España y Reino Unido difundieron la información de El País, pero nadie hasta la fecha ha sabido decirnos quién demonios es el tal Ben Salawi. Por supuesto en el sumario no aparece nadie llamado o apodado así.

Por si no fuera poco, un año después y a consecuencia de los atentados del 7-J de Londres, El País reutilizaba la información de 2004 y publicaba que Scotland Yard investigaba la pista londinense del 11-M. Sin embargo pocos días después los extraordinarios reporteros de investigación de Interviú, Luis Rendueles y Manuel Marlasca, descartaban a Salawi y apuntaban a que las famosas llamadas a Londres eran las de la familia Oulad Akcha mencionadas anteriormente.  

4º Llamada. Cronológicamente es la última que nos han querido colar...pero en segundo intento. El primero se produjo en abril de 2004. Cuando El País publicó lo de las llamadas a un imam radical de Londres, algunos medios dejaron caer la posible implicación del más famoso imam radical londinense: Abu Qatada. Sin embargo desde The Guardian rápidamente pinchan ese globo: Abu Qatada no pudo recibir las llamadas de los suicidas de Leganés porque estaba detenido en la prisión de Belmarsh. Pero hay gente que cree en los imposibles. Con motivo de los atentados del 7-J en Londres Abu Qatada volvía a ser uno de los sospechosos habituales. Y algún medio no tenía problema en vincularle telefónicamente a los suicidas de Leganés: Abu Qutada, el hombre que autorizó el suicidio de Leganés.
Tres de ellas iban dirigidas a Abu Qatada, un clérigo radical musulmán encarcelado en Londres. Las dos primeras comunicaciones con la prisión no obtuvieron resultado. Al tercer intento lo consiguieron. Le pidieron que bendijera el suicidio que estaban a punto de cometer. Abu Qatada dio su aprobación y los hombres del Tunecino prometieron que intentarían morir matando.
Con un par....de llamadas. No, con tres.

Por si fuera poco en 2012, con motivo de la puesta en libertad de Abu Qatada, la reportera Ana Terradillos de la Cadena SER, la de las múltiples capas de ropa interior, nos da una importante primicia:  
Según los informes policiales del 11-M hay constancia policial de que los suicidas de Leganés le llamaron hasta tres veces para que autorizase el suicidio colectivo ya cuando la policía española tenía acorralado el piso en el que se refugiaban.
La fijación de esta cadena con el número tres debe ser algo patológico. Y la cosa no acaba aquí puesto que unos días más tarde, la misma Cadena SER, pero en este caso citando a la Agencia Reuters, sigue metiendo el dedo en la llaga:
Qatada fue el líder espiritual al que llamaron los terroristas de Leganés antes de suicidarse y Reino Unido sigue considerándole un riesgo, por lo que quiere deportarlo.
No hace falta decir que es absolutamente falso que haya esa constancia policial en ningún informe del sumario. Lo más sorprendente de todo es que esta noticia es posterior al juicio, sentencia y casación, por lo que es muy fácil dejarles en evidencia. 

5º Llamada. A estas alturas ya nada es imposible y sí, todavía queda otro candidato. En este caso es Periodista Digital, en una información sin firma después de los atentados de Londres, el que vincula al marroquí Mohamed El Gerbouzi con las llamadas de Leganés:
Según publica ’The Times’, las autoridades españolas tienen constancia de que Gerbouzi recibió asimismo una llamada de Jamal Zougam, acusado de perpetrar los atentados del 11-M, en su móvil y en el teléfono fijo de su domicilio, y que también recibió una llamada de los suicidas de Leganés.
También El Mundo publicaba una noticia similar en su edición online firmada por Roberto Becarés:
Según publica 'The Times', las autoridades españolas tienen constancia de que Gerbouzi recibió una llamada de Jamal Zougam, acusado de perpetrar los atentados del 11-M, en su móvil y en el teléfono fijo de su domicilio, y que también recibió una llamada de los suicidas de Leganés.
Sin embargo yo no encuentro en el Times esa referencia. Sí que hablan de la llamada de Zougam, pero no se dice que la llamada de Leganés la recibiese Gerbouzi, sino Ben Salawi. Y en ningún momento se dice que se trate de la misma persona. La historia de Gerbouzi también tiene su interés y la contaremos en algún momento. 

6º y 7º Llamada. El colofón. La madre de todas las llamadas y el padre de todas las informaciones disparatadas sobre el 11-M. El 11 de mayo de 2004, pocos días después del informe de la UCI sobre las llamadas de Leganés, El Mundo publicaba esta maravillosa pieza de desinformación transmitida a través de la Agencia EFE:
Los terroristas islámicos que murieron el pasado 3 de abril en la explosión que ellos mismos causaron en una vivienda de Leganés telefonearon a un líder espiritual encarcelado en Londres para que autorizara el suicidio colectivo cuando ya habían sido acorralados por la Policía.

Según indicaron fuentes de la investigación, este líder es el dirigente jordano de la red terrorista Al Qaeda Abu Qatadah Al Falastini, actualmente en prisión en el Reino Unido y al que los terroristas llamaron tres veces, tal y como ha podido comprobar la Policía tras el análisis de las llamadas realizadas desde los teléfonos móviles de los implicados.
Los fallecidos en la explosión también realizaron otras llamadas ese mismo día, algunas de ellas a Indonesia, dirigidas a alguna persona del entorno del ulema Abu Bakar Bashir, detenido por su supuesta relación con los atentados de Bali, perpetrados en octubre de 2002 y en los que murieron 202 personas.
Además, los terroristas se pusieron en contacto telefónico esa misma tarde con un profesor universitario de Túnez, formador de salafistas.
Es decir, tres por el precio de uno. Si no teníamos suficiente con las llamadas a Londres, ahora también tenemos llamadas a un formador de salafistas en Túnez y a un ulema en ¡Indonesia!!!

En resumen, ¿cómo es posible que se haya intentado a vender a la opinión pública que todas esas personas recibieron unas llamadas imposibles según los datos del sumario del 11-M?

sábado, 12 de julio de 2014

Las sorprendentes aventuras del Tunecino. Epílogo

He dedicado las cinco entradas anteriores a exponer todos los datos disponibles sobre las relaciones entre Sarhane Abdelmajid Fackhet, El Tunecino, y algunos miembros del GICL. En concreto se analizaban unas misteriosas llamadas procedentes de Hong Kong. Oficialmente la policía tuvo conocimiento de esas llamadas gracias a la declaración de un ciudadano jordano que tenía relaciones comerciales con el Tunecino.

En mi afán por recopilar y exponer todos los datos disponibles sobre dichas llamadas he olvidado mencionar una curiosa anécdota que, en mi subjetiva y personal opinión, puede tener cierta similitud con los hechos relatados. O más bien con la forma como se conocieron.

La anécdota está magistralmente contada en el blog Una vez, en marzo... y se refiere al papel que desempeño un extraño personaje sirio llamado Abdul Khaled Al Jondi. El relato completo se puede encontrar en la entrada La tarjeta de la discordia. El tal Al Jondi también se presentó voluntariamente en la policía para asegurar que él había revendido un lote de tarjetas entre las que se encontraba una que distaba 6 números de otra utilizada por la mujer de Said Berraj, lo que permitiría días más tarde justificar la localización del piso de Leganés. Para información complementaria sobre el tema también se puede consultar el artículo de Luis del Pino Ojo de Lince.

Cuando me puse a revisar el asunto de las conexiones libias vía Hong Kong me llamo la atención la similitud entre el papel de Mohd Otman y el de Al Jondi. Sobre todo la coincidencia en presentarse "espontáneamente" en la UCIE para aportar testimonio sobre hechos aislados, pero con cierta relevancia en la investigación del 11-M. Aunque puede ser algo totalmente casual y anecdótico, conviene destacar que en ambos casos se trata de hechos que tienen relación con El Tunecino, ambos conocen al Tunecino y su entorno de amistades, en ambos aparece entre bastidores el comisario Gómez Menor y ambos casos tienen que ver con cuestiones telefónicas.

Hay una diferencia importante. Con los datos disponibles podemos afirmar sin ninguna duda que Al Jondi era un conocido de la policía desde mucho tiempo antes del 11-M. Aparece en el sumario de la Operación Dátil con varios alias relacionándose con los hermanos Almallah y otros de su entorno en los años noventa. Se puede comprobar en el auto de procesamiento de septiembre de 2003. En cambio sobre Mohd Otman yo no dispongo de ninguna información similar. Si como él mismo afirma, y el tráfico telefónico entre ambos así parece confirmarlo, tenía relaciones comerciales con él y se movía en su entorno, debería haber aparecido en las investigaciones, tanto previas al 11-M como posteriores. Pero todo lo que consta en el sumario es lo que se ha analizado en este blog. Por lo tanto Mohd Otman es un misterio, pero no por ello se le tiene que suponer ningún tipo de culpabilidad o participación.


domingo, 6 de julio de 2014

Las sorprendentes aventuras del Tunecino y sus extraños compañeros de fatigas (V)

El 13 de junio de 2005 entraba en el Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional un informe de la UCIE informando sobre números de teléfonos chinos en relación con la investigación sobre Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet, alias Sarhane el Tunecino.

El informe, fechado el 7 de junio, da cuenta de las investigaciones realizadas a partir de las declaraciones de Abdallah Mohd Otman. Abdallah habría declarado por primera vez en sede policial el 8 de julio de 2004 y su declaración fue enviada por el comisario Gómez Menor al juzgado el día 9 de julio. Es curioso que en el oficio de remisión al juzgado se hace constar el nombre de Alí Abdallah Mohd Atta, mientras que en la declaración consta Abdallah Mohd Otman. En esa declaración policial aportó por primera vez los números de teléfono chinos y explicó la versión del negocio de importación de muebles. 

El Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional emite citación para la toma de declaración de Alí Abdallah Mohd Attar el 19 de enero de 2005.

Por lo tanto el informe de la UCIE citado en las informaciones periodísticas es cronológicamente es posterior a ambas declaraciones y tiene como objeto analizar y ampliar los datos de ambas. Curiosamente en el informe se entrecomillan varios párrafos referidos a la declaración policial de julio de 2004 que no coinciden con el texto literal de dicha declaración

En el informe se dice que los teléfonos chinos 0086/13710236554 y 0086/13556171218 a los que supuestamente habrían llamado el Tunecino y Mohd Otman (o Attar) son teléfonos móviles de los que era usuario habitual Abdelhakin Belhadj, también conocido como Abdullah Sadeq. Desde el número chino 0086/13710236554 ha estado en contacto con el móvil 650987274, de titular desconocido, y el fijo 91/570xxxx asignado a ABDALLAH-MOHD OTHMAN ALI. Desde el teléfono 0086/13556171218 se llamó cuatro veces el día 3 de enero de 2004 al número de teléfono español 003462913xxxx cuyo usuario es ABDALLAH-MOHD OTHMAN ALI. Este mismo teléfono es el que aporta como suyo Abdallah en sus declaraciones.

Posteriormente el informe comenta las contradicciones existentes entre la declaración policial y la judicial:

- En la declaración policial no dice que hubiese recibido llamadas en su móvil y fijo de esos teléfonos chinos. En la declaración judicial sí dice que le llamaron al móvil, pero no dice nada del fijo.

- Relata la llamada de Serhane a Londres desde su teléfono con una tarjeta Supercall, pero no facilita ningún número de teléfono de Londres. (Al utilizar el servicio Supercall en principio no quedaría registrado el teléfono destino ya que se realiza mediante un desvío de llamada).

Por último se aportan varios datos circunstanciales:

- Cuando se realiza la llamada a Londres Ziyad al Hashim estaba residiendo en esa ciudad. En principio cierto porque aunque no sabemos la fecha concreta de la llamada, Mohd Othman habla de que fue en el mes de febrero de 2004 y Ziyad habría llegado el 27 de enero al Reino Unido.

- Cuando se llamó a los teléfonos chinos Ziyad Hashim y Abdullah Sadeq estaban juntos en China. Aunque no sabemos en qué fechas llamaron a los teléfonos chinos, sabemos que en las fechas en las Mohd Otman recibió llamadas desde China (3 de enero), Ziyad y Abdullah Sadeq vivían en China.

- Existe una relación personal y familiar entre los tres sujetos cuyo vínculo es Mustafá Maymouni. Es cierto en el caso de El Tunecino y Ziyad Al Hashim, ya que ambos están casados con hermanas de Mustafá Maymouni y son concuñados. En el informe se dice que Abdullah Sadeq está casado con una prima de Maymouni, Fátima Maymouni, pero el nombre de la mujer marroquí de Abdelhakim Belhadj (alias Abdullah Sadeq) es Fátima Bouchar. Desconozco si tiene algún parentesco con Maymouni. Hay una referencia a que Maymouni habría reconocido en comisión rogatoria que casó a sus hermanas por órdenes de Abdulaziz Mourafik, alias Malek Al Andaluzi para hermanar a los Grupos Combatientes Islámicos del Norte de África. No sé a qué comisión rogatoria se refiere, pero en noviembre de 2006 el juez Del Olmo acompañado de la fiscal Olga Sánchez tomaron declaración a Mustafá Maymouni y no reconoció nada de eso.

Me gustaría llamar la atención sobre otra serie de circunstancias curiosas que se desprenden de la declaración policial:

- La diferencia de nombre entre declaraciones y oficios: ALI ABDALLA MOHD ATTA(R) y ALI ABDALLAH MOHD OTMAN. ¿Cuál es su nombre real

- Que acude voluntariamente a la Unidad Central de Información Exterior a efectos de ser oído en declaración tras haber sido citado telefónicamente.

- Que en el momento de ver en el periódico que este SARHANE podía estar implicado en los atentados del 11 de marzo en Madrid se puso en contacto con el instructor de esta declaración para hacerle saber que conocía a SARHANE y que podía darle información sobre esta persona.

- Que conocía a Serhane desde 1998/99. Su relación con él se extiende al periodo en el que estaba bajo vigilancia policial. 

- Que le intentó vender la casa de Morata de Tajuña en enero o febrero de 2004, cuando supuestamente ya se la habían alquilado a Jamal Ahmidan.

- Cuenta una historia sobre que a principios de marzo el Tunecino le pidió dinero porque se iba "de viaje" a Túnez. Y luego dice que "al marchar SARHANE de viaje, se puso en contacto con la Policía para hacerles saber que pensaba que SARHANE podía haber abandonado España con destino a Honk Kong".

- De un anejo de 90 fotografías reconoce por distintas circunstancias a 19, incluido el Tunecino. Sus nombres son: Driss Chebli, Jamal  Zougam, Mohamed El Bakkali, Mohamed Chaoui, Amer Azizi, Faissal Allouch, Abu Dahdah, Mohamed Oulad Achka,  Jamal Ahmidan, Khalid Zeimi Pardo, Mouhanad Almallah, Walid Altarakji, Rabei Osman, Mohamed Karfana, Benauda Chaa, Mouad Benkhalafa y Maksoud Assad. En su declaración judicial reconoce que conocía a muchas personas vinculadas a la investigación.

En relación con este testimonio hay bastantes cosas que no están claras. La foto de El Tunecino y su relación con los atentados apareció en los medios poco después de Leganés, en abril de 2004. Por lo tanto resulta sorprendente que Mohd Otman supuestamente se pusiese en contacto con la policía en abril y no fuese citado para tomarle declaración hasta julio de 2004. Más aún cuando es una persona que se movía entre muchos de los vinculados a la investigación. Otro detalle curioso es que se pusiese en contacto con "el instructor de la declaración", el policía 82.657 destinado en la UCIE. ¿Es cierto que contacto directamente con él?¿De qué lo conocía? Mohd Othman muy cerca de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, lo normal en cualquier ciudadano que no tengan relación con la policía hubiese sido acercarse a la comisaría más cercana.

A pesar de todo no tengo motivo para sospechar que Mohd Otman sea otra cosa que un honrado ciudadano que por sus amistades se encontró de repente en medio de la investigación del 11-M. Entre otros motivos porque los encargados de investigar su historia, la policía, no han encontrado nada censurable. Por lo tanto vamos a suponer que lo que cuenta es cierto, las llamadas existieron y eran por negocios. Lo cuál es lógico porque si el Tunecino quería realizar cualquier actividad ilegal con sus "contactos" en el GICL, no tenía ninguna necesidad de involucrar a terceras personas, Mohd Otman, que nada tenían que ver. Innecesario e ilógico. En este momento conviene recordar el tono de incredulidad que se desprendía del relato que hacía Fernando Reinares sobre la inexistente llamada a Londres. Tampoco se creía que Abdelhakim Belhdaj y Serhane el Tunecino mantuviesen únicamente "relaciones sociales", pero lo cierto es que el Tunecino y Ziyad Al Hasim son concuñados y al parecer estaban intentado organizar algún tipo de negocio. Por lo tanto el término "relaciones sociales" no resulta tan cínico como quiere dar a entender Reinares.

Sin embargo esta historia resulta todavía más extraña si analizamos el conjunto. Resulta que una persona informa oficialmente de las relaciones del Tunecino con Hong Kong en julio de 2004. Sin embargo el juez Del Olmo no le toma declaración hasta enero de 2005 (errata mediante). La UCIE no emite informe sobre dichas llamadas hasta junio de 2005, casi un año después, y no aporta apenas datos. Se puede entender que los "servicios amigos" tarden en facilitar la información, pero ¿y la investigación de los teléfonos españoles que recibían y realizaban las llamadas a Hong Kong? 

A nadie le sorprenderá si afirmo que los listados de llamadas de esos teléfonos no están en el sumario del 11-M. No constan ni los listados de llamadas del teléfono móvil y el fijo de Mohd Otman en los que se habrían recibido las llamadas desde Hong Kong. En principio podría estar justificado porque el juez Del Olmo abrió el 1 de agosto de 2005, el mismo día que contestaba la fiscalía y que se publicaba la primera información en ABC, una pieza separada del sumario principal del 11-M para investigar los supuestos contactos entre el Tunecino y el GICL. De esta pieza separada consta testimonio del secretario judicial en el tomo 233 del sumario. En esta pieza separada se puede seguir el desarrollo de las diligencias judiciales y de las rocambolescas peripecias de las comisiones rogatorias solicitadas a Reino Unido y Libia. El 20 de octubre de 2005 se solicita comisión rogatoria al Reino Unido para interrogar a Ziyad Al Hasim, casualmente cuando Ziyad Al Hasim acababa de ser detenido, y a Libia para interrogar a Abdelhakim Belhadj. Tras múltiples vicisitudes por un quítame allá unos anejos fotográficos, la comisión rogatoria del Reino Unido concluye en abril de 2006 con la negativa de Hasim a comparecer ante un tribunal para que le tomen declaración. Mediante auto de 29 de junio de 2006 se da por concluida la Pieza Separada y se incorporan todas las actuaciones a las Diligencias Previas 147/06, auténtico cajón de sastre, incluyendo la petición de la fiscalía de solicitar ampliación de la comisión rogatoria a Reino Unido. ¿Y la comisión rogatoria a Libia? De existir respuesta, ésta estará en esas D.P. 147/06. Lo que sí sabemos es que según el testimonio del propio Abdelhakim Belhadj, éste fue interrogado en la cárcel libia por policías españoles. 

Por lo tanto no puedo descartar que en esas diligencias haya más datos sobre las famosas llamadas. Aunque lo dudo, ya que si en un año no se pidió al juzgado autorización para obtener listados de llamadas de los teléfonos de Mohd Otman, u otros relacionados, es improbable que lo hiciesen dos años después. Hay que recordar que según la UCIE había un teléfono español de titular desconocido, el 650987274, que habría recibido llamadas de los mismos teléfonos de Hong Kong con los que contactaba el Tunecino. Sin embargo, de manera sorprendente parece que no ha habido ningún interés en la policía o en el juzgado por solicitar información acerca de ese teléfono. Tampoco consta en el sumario el listado de llamadas de ese teléfono. Y es más curioso porque a poco que hubiesen revisado la información telefónica que existe en el sumario, habrían descubierto que ese número sí aparecía en el listado de llamadas del teléfono de la empresa Arconsa supuestamente utilizado por el Tunecino.



Como se puede ver en la imagen hay una llamada el 4 de diciembre de 2003 desde el 661830244 supuestamente utilizado por el Tunecino y cuyo titular es la empresa Arconsa en la que trabajaba, al misterioso número 650987274. Esa llamada se produce dos minutos después de que desde el mismo teléfono se llamase al móvil particular de Mohd Otman. Por lo tanto había una tercera persona, además del Tunecino y Mohd Otman, relacionada con las llamadas a Hong Kong. Pero por lo visto ni la policía, ni el juez han tenido interés en hacer averiguaciones sobre ese teléfono. O al menos no ha quedado constancia. Ellos sabrán por qué.


Por último y para concluir este monográfico una reflexión. Es curioso comprobar cómo se utilizan determinadas las mismas informaciones según interese. En 2005 se filtraban las llamadas desde Hong Kong y la supuesta relación con el GICL para engordar el perfil terrorista del Tunecino y posicionarle como referente del yihadismo internacional. En cambio en 2011 se utilizó la misma información desplazando el peso hacia el otro extremo: se intentaba desacreditar a uno de los líderes "rebeldes" libios por sus relaciones con uno de los terroristas inmolados del 11-M. ¿No es fantástico?  


sábado, 7 de junio de 2014

Las sorprendentes aventuras del Tunecino y sus extraños compañeros de fatigas (IV)

El segundo de los personajes mencionados en el informe policial sobre los contactos del Tunecino con el GICL es Ziyad al Hashim, también conocido por los alias Mullah Shakir al Ghaznawi, Imad (o Emad) al Libi (o Libby), Hossein Abselam y Abdullah Bataebeid, al que se le atribuye ser miembro del comité de medios de comunicación del GICL. Sugiero al lector que si quiere obtener la mayor cantidad posible de información utilice alguna de las siguientes transliteraciones: Ziyad Al Hashem, Ziad Hashem, Ziyad Ali Hashem, Ziyad Ali Hasem.

Es difícil reconstruir la historia de Ziyad Hashem con total precisión porque nadie se ha molestado en aportar datos concretos. Según los datos aportados por él mismo en alguna entrevista y los datos que constan en su solicitud de asilo en el Reino Unido se trataría de un ciudadano libio nacido en 1975 que llegó al Reino Unido el 27 de enero de 2004 con su mujer embaraza procedente de China. Ziyad (identificado como DD) habría abandonado Libia en noviembre de 2000 con destino a Tunez, Turquía, donde permaneció dos años, para posteriormente residir durante dos meses en Malasia y finalmente llegar a China en 2003. Cuando llegó a Londres portaba un pasaporte español a nombre de Hossein Abselam. Según su propio testimonio el día de su llegada fue entrevistado por el MI5 en el mismo aeropuerto de Heathrow y les manifestó su intención de solicitar asilo por estar condenado a muerte en Libia por su oposición al régimen de Gadafi. Aunque inicialmente la petición de asilo fue rechazada el 8 de marzo de 2004 por considerarle un inmigrante normal que no correría peligro en su retorno a Libia, Ziyad apeló la decisión y el 25 de mayo de 2005 obtuvo permiso para permanecer en el país como refugiado.

Ziyad está casado con una marroquí con permiso de residencia español y tiene dos hijos que nacieron en 2004 y 2005 cuando ya vivía en el Reino Unido. Parece que se conocieron a través de Internet, se casaron por poderes en mayo de 2003 y se encontraron por primera vez en Malasia, desde donde viajaron a China. Su esposa Fátima es una de las hermanas de Mustafá Maymouni y por lo tanto Ziyad Hashem es concuñado del Tunecino, que está casado con otra de las hermanas. Ziyad ha reconocido haber mantenido algún contacto telefónico con el Tunecino por el hecho de que sus esposas son hermanas. Es decir, mantenía lo que se podrían llamar ¿relaciones sociales? Curiosamente parece ser que no se cree que el Tunecino se inmolase en Leganés y que hubiese participado en los atentados del 11M.

En algún momento posterior a su llegada al Reino Unido se trasladó a Cardiff, donde vivía cuando el 2 de octubre de 2005 la policía se presentó en su domicilio y fueron arrestados y trasladados a Londres. Su mujer y sus hijos fueron puestos en libertad a los pocos días, pero él fue trasladado a la prisión de máxima seguridad de Long Lartin, aunque en otras informaciones se menciona la prisión de Belmarsh. En principio no están claro qué delitos se le imputaban, aunque posteriormente parece ser que intentó relacionar con el intento de atentado contra aviones desarticulado en 2006, que ocurrió varios meses después de que fuese detenido. Permaneció en prisión hasta que el 17 de mayo de 2007 fue puesto en libertad después de que el Special Immigration Appeals Commissions (SIAC) fallase que no se le podía deportar a Libia por el riesgo de que sufriese torturas por parte del régimen de Gadafi. A pesar de ello fue puesto en libertad bajo una "control order", una especie de arresto domiciliario que en la práctica limita todos sus movimientos, comunicaciones, le impide trabajar, le obliga a llevar un dispositivo de seguimiento, etc. 

En enero de 2010 sus abogados consiguieron ganar los recursos y que se levantasen las restricciones impuestas por la "control order". Al final, después de un proceso que se inició en octubre de 2005 y que le mantuvo año y medio en prisión y más de dos años en semilibertad, la justicia le ha dejado libre. Yo no creo que sea una monja ursulina y probablemente la verdad estará en un punto intermedio de las versiones, pero el hecho es que nadie ha sido capaz de acusarle de ningún crimen por el que merezca estar en la cárcel. Mucho menos de probarlo. 

Aunque el tema de los libios podría dar algo más de juego, ya es momento de analizar el famoso documento policial. Pero lo haré en la siguiente entrada.

sábado, 31 de mayo de 2014

Las sorprendentes aventuras del Tunecino y sus extraños compañeros de fatigas (III)

Cinco años antes de la publicación del artículo de Reinares en El País, concretamente el 1 de agosto de 2005, se filtraron al diario ABC los supuestos contactos entre el Tunecino y el GICL. Aunque el artículo tiene algún error, en él se incluyen casi todos los datos contenidos en los informes policiales citados por Reinares y compañía, incluyendo incluso la teoría de la reunión de Estambul entre el GICM y el GICL que aparece en su libro. De momento no quiero entrar en los detalles, salvo los de los nombres de los supuestos interlocutores: Abu Abdullah Sadeq y Ziyad Al Hashim.

Como suele ser frecuente en los casos de terrorismo, encontrar información pública fiable y abundante sobre ambos sujetos es complicado. Por suerte en el caso de Abu Abdullah Sadeq el "destino" quiso que en 2011 fuese uno de los protagonistas de la "revolución" libia contra Gadafi, acaparando la atención de la prensa. Pero nuestra historia tiene que comenzar en los meses anteriores al 11-M.

Al parecer el nombre real de Abu Abdullah Sadeq es Abdelhakim Belhadj (y sus múltiples transliteraciones como Abd Al-Hakim Alkhuwailidi Bil-Hajj o Abd al-Hakim al-Khuwailidi al-Masri Bilhaj). Otros alias que según la policía utilizaba eran Mohamed Ali o Mohamed Bin Ali Moshen. Si alguien ha seguido los enlaces de la entrada anterior quizás haya advertido que Belhadj era un veterano muyahidín y uno de los líderes del GICL. Parece ser que el 11-S y la posterior invasión de Afganistán por parte de EEUU le pilló en Afganistán, por lo que tuvo que refugiarse Irán con varios militantes del GICL, donde fue retenido hasta que le permitieron viajar a China. Según la policía española desde abril de 2004 estaban "bajo arresto domiciliario" en Libia después de haber sido extraditado por el gobierno chino.

Sin embargo la realidad es un poco más incómoda. 

Aunque las fechas no son muy precisas, sabemos por el propio relato de Belhadj  que junto a su mujer residía en algún lugar de China desde mediados de 2003. A principios del año 2004 comienza a sentirse vigilado en China (curiosas las fechas) y temiendo por su seguridad decide solicitar viajar a Londres para solicitar asilo en el Reino Unido. A finales de febrero de 2004 es detenido junto con su mujer en el aeropuerto de Pekín por las autoridades chinas (Belhadj viajaba con pasaporte falso) cuando quería coger un vuelo a Londres. Son retenidos unos días y deportados a Malasia. En Kuala Lumpur son retenidos dos semanas más e interrogados hasta que se les permite viajar a Londres vía Bangkok. Previamente el 1 de marzo los británicos habían comunicado a los servicios secretos libios la situación de Belhadj. En este punto interviene el gobierno americano y le comunica a los libios que Belhadj y su esposa van a viajar el 7 de marzo a Londres vía Bangkok y que están dispuestos a compartir la información que obtengan de él y a entregárselos una vez hayan acabado de interrogarle. Tal y como estaba previsto Belhadj y su esposa son detenidos a su llegada a Bangkok, entregados a unos supuestos agentes americanos y transferidos a una prisión secreta de la CIA, donde son interrogados. Entre el 8 y 9 de marzo son trasladados en uno de los vuelos secretos de la CIA hasta Trípoli, con escala en la base británica de Diego García. Desde el 9 de marzo de 2004 hasta el 23 de marzo de 2010, cuando fue puesto en libertad, en virtud de las negociaciones entre Saif Al Islam Gadafi y el GICL, acontecimiento del que fue testigo Fernando Reinares, Belhadj ha estado preso en la prisión de Tajoura primero, y en Abu Salim a partir de 2008. Su mujer, Fátima Bouchar, fue puesta en libertad en julio de 2004.

Seguramente nunca hubiésemos sabido nada de esto si no es porque en febrero de 2011 se produjo la famosa revolución libia que acabó con el régimen de Gadafi. Belhadj tuvo un importante protagonismo en los combates y fue incluido en el Consejo Militar de Trípoli. La conquista de Trípoli permitió el acceso a documentación sobre las relaciones de los servicios occidentales y Gadafi en el caso del GICL. Estas relaciones tienen su origen en el post 11-S en el que Gadafi cambió su estrategia y negoció en secreto con las potencias occidentales el abandono de sus programas de armamento no convencional y su colaboración en la guerra contra el terrorismo. A cambio consiguió el levantamiento de las sanciones internacionales, escenificada mediante encuentros con algunos líderes europeos, y ayuda en la lucha contra los opositores al régimen, entre otros el GICL, con los intereses petrolíferos siempre en segundo plano (¿o primero?). De cualquier modo la cronología relacionada con la entrega de Belhadj es llamativa. Es la crónica de una detención anunciada, tanto en su fase previa, como en su culminación. Si alguien cree que exagero al sugerir que la detención de Belhadj es el regalo preparatorio para asegurar el éxito del viaje de Blair, debería leer esta comunicación entre un alto cargo del MI6 y el jefe de los servicios libios Musa Kusa. 

Al final el propio Belhadj hizo pública la documentación y se querelló contra el gobierno británico sin éxito, ya que fue desestimada por cuestiones de "seguridad nacional". Toda esta parte de la historia no se menciona en el libro de Fernando Reinares. Sin embargo el protagonismo de Belhadj en la revuelta libia no pasó desapercibido en España y en otros países occidentales, ya que el El Confidencial Digital resucitó el asunto de las llamadas del Tunecino en septiembre de 2011 y la noticia fue seguida por el corresponsal de ABC en Libia Mikel Ayestarán, que incluso consiguió una entrevista con el propio Belhadj. De hecho parece que el repentino interés de ECD por la relación con el Tunecino coincidió con la presentación de los documentos que probaban la cooperación de libios, británicos y americanos en la "guerra sucia contra el terrorismo"

Pero esa es otro historia. ¿O no?




    

Las sorprendentes aventuras del Tunecino y sus extraños compañeros de fatigas (II)

En la anterior entrada dejaba pendiente el analizar las "amistades" libias del Tunecino y a ponerlas en el contexto de las actividades del GICL. Este tipo de análisis se echa en falta en las publicaciones de Fernando Reinares en donde se relata el episodio de esas supuestas llamadas. Entiendo que en el artículo de El País no disponía de espacio para ello, pero sí hubiese podido hacerlo en su libro ¡Matadlos!. En cualquier caso voy a intentar aportar algo más de información que siempre es útil para formar opinión sobre cualquier asunto.

Si uno busca en Internet el Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL) o, mejor aún, su traducción al inglés, Libýan Islamic Fighting Group (LIFG), encontrará muchas reseñas pero, a mi juicio, bastante incompletas. Se trata de un grupo de oposición a Muhamar Gadafi, formado en Libia en la década de los 90 a partir de antiguos combatientes que lucharon en Afganistán contra la invasión soviética. El grupo pretendía el derrocamiento de Gadafi mediante la lucha armada y protagonizaron algunos atentados contra el dictador libio. Debido a la presión militar tras los intentos de magnicidio se vieron obligados a abandonar el país y refugiarse en Sudán, junto a Bin Laden, y posteriormente en Afganistán/Pakistán, hasta que el 11-S y la invasión americana les forzó de nuevo a buscar refugio en otros países.

Por lo tanto se trata de un grupo islamista partidario de la lucha armada, muchos de cuyos miembros y fundadores combatieron junto a los talibanes durante la invasión soviética y después, coincidiendo con elementos de Al Qaeda. Durante años han compartido campamentos y al parecer han mantenido contacto y relaciones personales incluso con el mismo Bin Laden. A eso le podemos añadir que tras el 11-S fue incluido por la ONU en la lista de organizaciones terroristas y que al parecer también mantenía relación con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí.  Hasta aquí todo correcto.

Pero en la vida real las cosas no siempre son blancas o negras. La historia del GICL tiene bastantes lagunas, ambigüedades y unos cuantos episodios oscuros. A pesar de ser un grupo islamista y de haber entrenado y combatido en Afganistán con los talibanes y Al Qaeda antes del 11-S, el objetivo principal y prácticamente único del GICL es el derrocamiento de Gadafi por la fuerza de las armas. Precisamente las acciones violentas que se atribuyen al GICL se han producido en el interior de Libia y han consistido en ataques contra las fuerzas de seguridad libias e intentos de atentado contra el dictador. No se han caracterizado por realizar atentados contra civiles, ni se les conocen acciones de consideración fuera del territorio libio. Es decir, no comparten la estrategia de atentados indiscriminados de Al Qaeda y asociados, e incluso han llegado a oponerse abiertamente a esa forma de interpretar la yihad. En cualquier caso para todo aquel que tenga interés es el propio Noman Benotman (o Ben Othman), el interlocutor y fuente de Reinares en relación a la llamada de Leganés, el que explica la trayectoria del GICL en esta entrevista.

De hecho es más que probable que al ser un grupo opositor a Gadafi hayan sido apoyados durante un tiempo por Estados Unidos y Gran Bretaña. De hecho un ex agente del MI5 británico, David Shayler, reveló que el MI6 había apoyado un atentado del GICL contra Gadafi en 1996. Aunque el gobierno británico negó cualquier relación con el atentado y David Shayler tampoco es la más creíble de las fuentes, sí que tiene sentido que haya existido algún tipo de relación entre los servicios de inteligencia y el GICL. El tratamiento que se le ha dado al GICL ha variado en función de la evolución de la relaciones internacionales con el régimen de Gadafi .A pesar de aparecer en los listados de la ONU en relación a las organizaciones que colaboraban con los talibanes, no fue hasta finales de 2004 cuando el Departamento de Estado de EEUU incluyó al GICL entre los grupos terroristas extranjeros. Igualmente no fue hasta octubre de 2005 cuando el Reino Unido prohibió todas las actividades del GICL y procedió sistemáticamente a detener a la mayoría de sus miembros residentes en suelo británico.

En resumen, el GICL es sin duda un grupo yihadista o islamista cuyo objetivo principal y único era el derrocamiento de Gadafi. Sin embargo todos los datos y testimonios, incluido el de la fuente de Reinares, Noman Benotman, coinciden en que no han participado en acciones terroristas "alqaedistas". Al contrario, hay bastantes indicios de que no han apoyado la estrategia de Bin Laden e incluso se han opuesto públicamente a ella.

Personalmente me resultan un tanto extrañas esas misteriosas relaciones entre una persona que está preparando un macroatentado de inspiración claramente "alqaedista", el Tunecino, y un grupo yihadista, el GICL, que se ha desvinculado reiteradas veces de la estrategia de Bin Laden. ¿Acaso no había otros terroristas más afines a Al Qaeda con los que relacionarse?

Es el momento de dar otro salto en esta historia y prestar atención a las identidades de los supuestos interlocutores del Tunecino.

domingo, 11 de mayo de 2014

Las sorprendentes aventuras del Tunecino y sus extraños compañeros de fatigas (I)

El 29 de abril de 2010 Fernando Reinares escribió un artículo en el diario El País titulado Las amistades libias de El Tunecino. El artículo se centra en la supuesta relación existente entre Serhane Abdelmajid Facket, El Tunecino, y algunos miembros del Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL en adelante). El contenido del artículo ha sido incluido en el libro ¡Matadlos! sin apenas variaciones.

En el artículo se menciona sucintamente que en el sumario del 11-M existía un indicio de un vínculo entre Abdelhakim Belhadj, miembro del GICL, y el Tunecino, y la obtención por parte de Fernando Reinares de testimonios directos que lo corroborarían. En el libro reproduce la misma historia en las páginas 156 a 159 sin añadir gran cosa al artículo original. 

A estas alturas no nos debería sorprender nada en relación con el Tunecino porque en el sumario podemos encontrar indicios de cosas más sorprendentes. Por ejemplo que El Tunecino denunció en 2001 haber recibido un sobre con ántrax en Madrid, tal y como contó Luis del Pino. O la no menos sorprendente carta en la que niega relación alguna con tramas de blanqueo de dinero relacionadas con el tráfico de droga, la diplomacia y la financiación del terrorismo que se describe en el artículo de este blog y en sucesivas entradas.

Es difícil negar la existencia de la relación que describe Reinares, puesto que es cierto que existe ese informe policial, elaborado con contribuciones de distintos servicios de seguridad extranjeros, incluido en la documentación judicial del 11-M (Tomo 141, folio 52.051 y ss.). Y el propio Reinares ha obtenido testimonios de primera mano que confirmarían esa relación. Sin embargo, cuando uno lleva tanto tiempo siguiendo este tipo de noticias, es difícil no leerlas sin sentir cierta desazón. Y si uno se encuentra con determinados relatos, acaba buscándole tres pies al gato.

El más obvio es la afirmación que se hace, tanto en el artículo como en el libro, a que El Tunecino, minutos antes de suicidarse en Leganés, contactó por teléfono con otro destacado miembro de la misma organización [GICL] que se encontraba en Londres.

Como destacó en su día mi amigo Duerobajo en su blog Diálogos del Duero, a Reinares le están confirmando la existencia de una llamada que es imposible que existiese en la fecha que dice. Para los detalles me remito al blog citado, pero se resume en que el tribunal no incluye en la sentencia del 11-M ninguna llamada a Londres (a pesar de que alguien se lo coló inicialmente pero se rectificó a posteriori). Es chocante la carga dramatismo (minutos antes de suicidarse en Leganés) e impropia de un académico que, como experto en terrorismo y en el 11-M, debería saber que no se pudo producir cuando él dice. Otro caso más de ausencia de contraste y contradicción de las fuentes usadas. La llamada pudo existir, no tengo forma de afirmar lo contrario, pero en fecha anterior al 3 de abril de 2004.   

Entraré en detalle con el tema de las llamadas a Londres en próximas entradas, porque creo que hay datos que merece la pena destacar y que nos pueden dar nuevas perspectivas sobre éstas y otras cuestiones. Pero antes le dedicaré espacio a analizar a esos extraños compañeros de fatigas del Tunecino, el GICL. Algo que he echado en falta en el libro de Reinares, aunque imagino por qué.